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Última Edición

El Cencerro 41 – Frío y estaciones

EDITORIAL – Gases

Mi abuelo, un indio Ñuu Savi, sabía del comportamiento del clima con el rebuznar y desenvainar del ‘instrumento’ de su burro Músico. Como el pulpo Paúl, casi no fallaba…

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CONVIDADO A PASTAR – Contador de Historias

Acordamos encontrarnos un lunes. Rodrigo quería que nos diéramos cita en Skype a las nueve de la mañana de Venezuela. Yo, al ver que en Vancouver serían las cinco de la madrugada, sugerí que la cambiáramos al mediodía…

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VACAS SAGRADAS – Nuestro calor

Una tarde de hace muchos años me guarecí de la lluvia en la casa de doña Marcelina Próspero. Junto a su hermana Juana, llenas de fortaleza y de arrugas en el cuerpo, me contaban sus historias cerca del fuego de la troje que compartían en un paraje del bosque de la meseta purépecha de Michoacán…

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CON O SIN BADAJO – Para cualquier frío

El ingenio y genio literario de los poetas españoles del Siglo de Oro fueron capaces de resolver los fríos y calores humanos cuando la calefacción no existía y el aire acondicionado era sólo el proveniente de ventarrones cruzando ventanas, puertas y otras aperturas…

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NUESTRO ESTABLO – Dulce de Leche

La cárcel estaba en la Pampa Húmeda y, quién sabe por qué, era más húmeda que toda la Pampa. Todo estaba mojado, siempre, y el olor a encierro se alternaba con el olor a Fluido Manchester que cada cierto tiempo…

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