IMG-20170714-WA0010

Armar la Rumba

por los Editoras

Tienen mucha razón los Van Van de Cuba cuando dicen “Bailen, aquí el que baila, gana”. El bailar posee una cantidad inigualable de beneficios desde físicos hasta políticos. Por ello, en esta edición de El Cencerro saldrán a la pista plumas de pavos reales, garras de halcones, pesuñas de rumiantes alebrestados y patas de gorilas emocionados.

Bailar es una de las mejores formas de ejercitarse. Un buen bailarín mueve simultáneamente una gran cantidad de músculos. Como reacción a esta  activación muscular, el corazón se sincroniza con el ritmo, acelerándose para lograr bombear suficiente sangre a los lugares en movimiento. La coordinación que implica el baile permite establecer nuevas conexiones cerebrales, creando y recreando memorias de movimiento.  Al mismo tiempo,  estimula las áreas del cerebro relacionadas con la creatividad, convirtiendo al ejecutante en un artista. Pero no se achicopale, esto no pasa sólo con danzantes profesionales. Estas reacciones suceden incluso cuando zapateamos por primera vez. Si no se acelera su corazón por el movimiento, por lo menos lo hará por la ansiedad de no tropezarse en la pista o pisar a su pareja. Hasta el cerdo, animal ridiculizado y degradado, es capaz de aprender algunos pasos de baile por puro entretenimiento, o tal vez como estrategia para bajar unos kilos y aplazar así su viaje al matadero.

El baile también ayuda a la cohesión social. Según la coreógrafa afroamericana Camille A. Brown, “el baile es un lenguaje, una expresión que emerge de una comunidad. […]. Saberse los pasos significa pertenecer al grupo”. Es común que, en un ambiente festivo, la gente copie los movimientos de otros, se generen coreografías o se siga a un líder. Todo esto busca construir  empatía, hacernos sentir parte de una comunidad  y evitar conflictos. Por ejemplo, los grupos urbanos de las calles de Saltillo, México, se reúnen a bailar lo que llaman “La Colombia”, una mezcla de cumbia tradicional colombiana con efectos electrónicos y looks urbanos. A través del baile saldan cuentas entre pandillas, luchan contra adicciones y sustituyen las peleas con armas por las guerras de baile. Es decir, bailar transmite identidad, ayuda a reducir el estrés y a lidiar con la depresión. Al activar el sistema de endorfinas, genera una sensación de calidez y calma que nos hace sentir más cercanos a la gente que danza con nosotros. Muchas de las mejores relaciones se construyen a través del baile y la fiesta.

Además,  en el reino animal el baile sirve para atraer al sexo opuesto . Por ejemplo, cuando llega la época de apareamiento, los delfines machos rosados del Amazonas golpean el agua con ramas y juncos.  “Lo hacen para atraer a las damas,” dice Tony Martin, de la Universidad de Kent “Un macho puede salir varias veces a la superficie con un objeto aferrado en el hocico, para luego girar lentamente sobre sí mismo.” Como en un acto de danza acrobática, el mejor bailarín conseguirá aparearse.

Los seres humanos no nos quedamos atrás.  Nick Neave, investigador de la Universidad de Northumbria (Reino Unido), realizó un estudio entre hombres y mujeres para investigar qué movimientos resultan más atractivos en ambos géneros. Ponga atención, esta valiosa información podría convertirlo en  rey o reina de la pista. Si usted es hombre, debe saber que las mujeres se fijan sobre todo en los movimientos de su cabeza, cuello y hombros. Por su lado, el éxito de las mujeres reside en un buen balanceo de caderas, un movimiento asimétrico de muslos y uno intermedio de brazos. 

No se quede sentado con estos datos a la mano.  Agarre a su pareja o baile solo si prefiere, pero atrévase a salir al ruedo y disfrutar  de los placeres y beneficios de mover el esqueleto.  En esta ocasión, poco importa que, si por zarandearse a ritmo de cualquier música, usted no manda sus comentarios a  rumiantes@elcencerro.ca.