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Mozas y Santas

por Raúl Gatica

 

Artistas de todos los tiempos y lugares han optado por no sumarse al sinfín de feminicidas que desde el poder patriarcal atentan contra las féminas.

Ellas son motivo literario desde distintas perspectivas. El bravucón mexicano, precursor del modernismo, Salvador Diaz Mirón (1853-1928), abreviación de Salvador Antonio Edmundo Espiridión y Francisco de Paula Díaz Ibáñez, rompe la tradición romántica y nos presenta en Vigilia y Sueño, mujer victoriosa en lances amorosos. Preciosismo y lujuria en la batalla del placer espantan sueños entre velludas espesuras. El autor confiesa como maniobras bucales animan pabilos y apagan fuegos; desde luego, en ocasiones con ayudas poco convencionales.

Desde otro polo, el poeta, periodista, cronista, guionista, catedrático y traductor peruano Antonio Cisneros (1942-2012) hace de su poema, inicialmente rotulado, Contra la flor de la canela, y finalmente rebautizado como Para hacer el amor, un recurso didáctico para todas las edades y sexos. Navega entre las fronteras del pudor, la liviandad e impudicia. También recurre a la ternura para despertar las ganas de su doncella. Cuida que ninguno de los amantes se cueza más de lo necesario. Él medía entre brusquedad de rocas y suavidad de pastos y arena, donde la rusticidad del Dedo de Dios nunca hace daño. Ambos poetas asignan poder al falo, aunque Mirón asume que las mujeres tienen en la violencia del sexo una fantasía de placer.

Sólo esto puede esperarse de hombres, dirían las feministas a ultranza, pero el guatemalteco-mexicano Pedro Miguel (1967) las desmiente con la singular reivindicación de la excluida María Magdalena. Ahí hasta al hijo de Dios vuelve a crucificar. Lo acusa de reducir a la amante en mera madre llorona. Se mofa de la hipócrita iglesia y sus ceremonias donde el cáliz del vino simbolizando la vagina de María Magdalena.

Pero basta de pistas, mejor disfrute a los vates compartidos en esta entrega de Con o sin badajo y después, si no les perdona su misoginia, cástrelos o cuélguelo de las bolas si quiere, eso será ganancia aparte.

 

Vigilia y Sueño

por Salvador Diaz Mirón

 
La moza lucha con el mancebo
-su prometido y hermoso efebo-
y vence a costa de un traje nuevo.

Y huye sin mancha ni deterioro
En la pureza y en el decoro,
Y es un gran lirio de nieve y oro.

Y entre la sombra solemne y bruna,
Yerra en el mate jardín, cual una
Visión compuesta de aroma y luna.

Y gana el cuarto, y ante un espejo,
Y con orgullo de amargo dejo,
Cambia sonrisas con un reflejo.

Y echa cerrajas, y se desnuda,
Y al catre asciende blanca y velluda,
Y aun desvestida se quema y suda.

Y a mal pabilo, tras corto ruego,
Sopla y apaga la flor de fuego,
Y a la negrura pide sosiego.

Y duerme a poco. Y en un espanto,
Y en una lumbre, y en un encanto
Forja un suceso digno de un canto,

Suena que yace sujeta y sola
en un celaje que se arrebola,
¡y que un querube llega y la viola!

 

Para hacer el amor

por Antonio Cisneros

 
Para hace el amor
Debe evitarse un sol muy fuerte sobre los ojos de la muchacha,
Tampoco es buena la sombra si el lomo del amante se achicharra
Para hace el amor.
Los pastos húmedos son mejores que los pastos amarillos
Pero la arena gruesa es mejor todavía.
Ni junto a las colinas porque el suelo es rocoso ni cerca de las aguas.
Poco reino es la cama para este buen amor.
Limpios los cuerpos han de ser como una gran pradera:
Que ningún monte quede oculto y los amantes
Podrían holgarse en todos sus caminos.
La oscuridad no guarda el buen amor.
El cielo debe ser azul y amable, limpio y redondo como un techo
Y entonces
La muchacha no verá el Dedo de Dios.
Los cuerpos discretos pero nunca en reposo,
Los pulmones abiertos,
Las frases cortas.
Es difícil hacer el amor pero se aprende.

 

A María Magdalena

por Pedro Miguel

 
Sobre la cruz de la mujer excluida
edificó la iglesia sus altares
y quedó por los primus inter pares
a la función de madre reducida.

La amante de Jesús fue convertida
en figura menor de sus andares
que del muerto aliviaba los pesares
bajo la sombra de la cruz erguida.

Más un discreto signo profetiza
que el templo está construido sobre arena
y que es la hipocresía su condena:

misógino será, pero en la misa
ofrenda con el Grial, que simboliza
la matriz de María Magdalena.